EMPEZAR DESPUÉS DE LOS CINCUENTA.-

Un revés del destino, una enfermedad, cambio de circunstancias personales o familiares o la propia decisión de cambiar de vida, hacen que muchas mujeres que conozco, entre las que me incluyo, se hayan visto abocadas por su capacidad, su ilusión, sus ganas o su peculiar necesidad personal, a iniciar una nueva andadura profesional, después de los cincuenta.

Y ¿qué es lo que sucede cuando hay que empezar de nuevo?

En un primer momento, casi no te lo puedes creer. Por varias razones. Porque parecía que tu antigüa trayectoria profesional era inamovible. Porque te parece que no vas a saber hacer ninguna otra cosa. Porque te parece tarde, vitalmente hablando, para iniciar cualquier otra profesión. Porque te ves mayor. Porque las ilusiones y el creer en una misma disminuyen con la edad, al menos eso nos dicen algunas personas. Hay más razones y cada una de nosotras tendrá las suyas íntimas y personales. Pero los tiros van por esos derroteros.

Hay que pasar duelos y páginas, hay que prepararse de nuevo, pero sobre todo, hay que tirar de lo que ya tenemos, nuestros valores, capacidades y tanta experiencia acumulada, para hacernos finalmente creer que somos capaces de afrontar cualquier reto que la vida nos ponga en el camino.

Unas veces será elegido, quizás obedeciendo a una antigüa ilusión que nunca se murió del todo. Otras veces, quizás desarrollando un hobbie en plan más profesional. Algunas veces el reto será impuesto por las circunstancias personales o familiares. Pero lo afrontamos, nos venga por dónde nos venga.

Si te preparas, fijas objetivos, conservas la ilusión y cuentas con algún que otro sólido apoyo, tienes los ingredientes necesarios.

Empezar a andar esta vez, va a resultar más sencillo. No digo que lo harás mecánicamente. O al trote. Lo harás con paso firme, sereno tal como corresponde a tu modo de ver la vida en la actualidad. Y no te lo plantearás como una carrera de fondo, con ascensos o más dinero. Simplemente lo harás porque te gusta, te llena, te ilusiona y te hace sentir ese peazo de mujer que siempre has sido y que el destino y las circunstancias, casi te arrebatan.

Ágata Piernas

13/3/2019