LA INUTILIDAD DEL SUFRIMIENTO

Autora: Mª Jesús Álava Reyes

Pág : 339

Editorial: La esfera de los libros, Madrid. (49ª Edición)

Precio: 7,50€

Este libro, que es toda una filosofía de vida y un aprendizaje sereno y sencillo pero sabio, nos viene a decir que si controlamos nuestros pensamientos controlaremos nuestras emociones,y con ello, nuestra calidad de vida y en definitiva nuestra felicidad. Lo contrario, nos aboca al sufrimiento inútil.

Concibe el aprendizaje como el sentido de la vida a este nivel. Y dice en una sabia frase:» Conseguir no sufrir inútilmente es uno de los aprendizajes más importantes en la vida del ser humano; no conseguirlo, es no saber vivir».

Aporta estrategias de control de pensamientos basadas en la autobservación y parada de pensamiento, que complementa con otras técnicas como la respiración y la relajación. Lo cual hace el libro más completo,si cabe, al incidir en el lado práctico de su exposición más teórica.

Este libro que cayó en mis manos por casualidad, se ha convertido en todo un descubrimiento a muchos niveles, ya que la filosofía vital que encierra, coincide en mucho con la propia. Sus enseñanzas, muy útiles y prácticas, estructuran el aprendizaje como eje de todo lo demás. Yo lo calificaría como un libro de fondo de biblioteca, básico y casi, casi, de mesilla de noche para echarle una ojeadita cada noche antes de dormir.

Ágata Piernas

1/4/19

Hacedme comentarios y sugerencias, estaré encantada de atenderlos.

¿POR QUÉ DE ROJO?

SI QUIERES TRIUNFAR, VISTE DE ROJO


Anónimo.

Por más que este relato no sea más que el interés de poner por escrito una opinión personal sobre un color y su significado, seguro que muchos y muchas de vosotras coincidiréis conmigo en que, el color rojo tiene un significado especial.

Tan especial es para mí, que a la primera boda que acudí como invitada, siendo ya mayor de edad, vestí de rojo ( un vestido precioso recuerdo, que aún conservo, con gran valor sentimental para mí, entonces y ahora). Es mi color icónico y fetiche y siempre que quiero conseguir un efecto especial en mi estado de ánimo, de motivación, de vitalidad, de fuerza extra, lo utilizo.
No me es ajeno que, causa un efecto similar al que pretendo en mí, en las personas con las que coincido a lo largo del día. Incluso mayor, ya que reconozco que es un color que me sienta bien y me favorece, por ser morena de tez y de pelo.
Eso retroalimenta mi ego y me provoca una sutil sonrisa, siempre que, vistiendo de rojo, recibo alguna mirada con matiz especial.

En la película «Lo que el viento se llevó», por citar una entre muchas que utilizan el color rojo como argumento, Escarlata O´Hara es casi obligada a vestir de rojo por su marido, para aparecer así en aquella sociedad y aquel entorno, después de uno de los escándalazos más importantes de la película que protagoniza. A ella, estoy convencida, le sirvió para sentirse muy segura en una situación de vulnerabilidad social en la que sea vió inmersa.

Elegante, pero no discreto, es ideal para acudir a eventos, tanto de ocio, como de trabajo. También encaja con un look más casual.

En toda su gama es favorecedor, y se adapta perfectamente a la combinación de ojos, piel y pelo de cada mujer.

Déjame tus comentarios y sugerencias. Estaré encantada de recibirlos y contestarlos.

Ágata Piernas

28/3/2019

VIAJAMOS A GUIPÚZCOA.-DÍA 3.- DÍA LIBRE.-VALLE DE LEIZARÁN.-

VALLE DE LEIZARÁN-RUTA O TÚNEL VERDE.-

En la localidad guipuzcoana de Andoain, se encuentra el parque natural de Leizarán. Comenzando desde la misma localidad, y después de atravesar túneles socavados en la tierra, se desemboca en el parking de Otita, desde donde iniciamos nuestra ruta camino arriba, al igual que otro sinfín de transeúntes y bicis. Una peculiaridad. Aunque mucha de la gente que transitaba por el conocido como «ruta o túnel verde», iba con su perro o perros (recuerdo un grupo de personas con unos cuantos perros de Alaskan Malamute), nuestra característica esencial era que nosotros, un grupo aproximado de quince personas que caminaban juntas (o casi), iban todas con su perro (¡algunos incluso llevaban dos!), lo cual no dejó de llamar la atención a todo aquel con el que nos cruzábamos en nuestro recorrido, dada la mezcolanza de razas, tamaños y caracteres. Sobre todo a los ciclistas, quienes nos sorteaban haciendo malabarismos, para evitar caer en su camino de descenso hacia el punto de origen. No obstante y dado el caríz del grupo, el que iba en cabeza o quién lo avistaba primero, siempre gritaba:¡Bici! Ya fuera en sentido ascendente o descendente, para que cada propietario puediese tomar las medidas oportunas, evitando que su can fuese atropellado y el ciclista resultase con sus huesos en el suelo, y obviar hacer frente a la consiguiente responsabilidad civil derivada de tal imprudencia.

La ruta, llegaba a tener la longitud que quisiéramos darle, pues se extendía desde Andoaín hasta otras localidades menores, algunas de las cuales distaban unos 50Km del punto de partida. Y en consecuencia, cada uno adaptó sus piernas y la resistencia de su perro, a conveniencia. Así, unos hicimos sólo siete kilómetros ida y otros tantos de vuelta, parando en una fuente natural, que se encontraba a esa distancia, a reponer fuerzas y tomar resuello. Otros continuaron un kilometro más arriba para regresar donde estábamos para, a la sombra y frescor de la fuente , tomar el almuerzo que llevábamos preparado. Otros continuaron hasta los diez kilómetros, para regresar al Área de Recreo del Parque a comer, y otros los más preparados, continuaron hasta el objetivo que se marcaron, llegar a la localidad más próxima, regresando los últimos y no agrupándose con el resto más que a última hora, cuando algunos ya se habían ido y otros esperaban relajados a la orilla del río, mientras sus peludos se bañaban, y observaban a lo lejos el puente de piedra con arcos ancestrales.

El grupo se desmembró, sí. Pero nadie desaprovechó nuestra visita a la tierra de Guipúzcoa. La que suscribe, aprovechó para escribir esta serie de crónicas del viaje. Otros, descubrieron una playa a la que se podía ir con chucho. Los rezagados comieron a la hora de la merienda. Y los más hambrientos, después del tentempié del almuerzo, se fueron a cenar, besugo pensaban, al cercano pueblo de Oria. Y digo pensaban, porque los precios astronómicos de un pez de esas características en esta época del años y hecho a la parrilla, escapaba a las pretensiones de los comensales, con lo que cada uno optó por llenar su panza con otras viandas, más asequibles y menos, seguro, jugosas. En otra ocasión será.

El chocolate propio de esa villa, no lo cataron y llegaron tarde a la Casa, debido a que la sobremesa se alargó con anécdotas y comentarios que integraron una amena conversación que hizo que se les fuese el santo al cielo.

Alguno también llegó pronto al pueblo de Alkiza y aprovechó la luz del día para dar largos paseos por el campo con su perrete, que a duras penas aguantó el tirón, pero que durmió plácidamente a espera de la aventura que nos esperaría al día siguiente.

Otros, vimos el atardecer-anochecer, desde el mirador del pueblo, espectáculo increíble para los sentidos, por el contraste de colores y formas que se perfilan con el cambio de luz y los sonidos de la naturaleza que acompañan al ocaso, hasta quedar todo prácticamente sumido en la oscuridad de la noche. De vuelta a la Casa, nos esperaba una cómoda cama con manta y colcha, que nos sirvieron para protegernos del frescor de la noche, en la cual, la lluvia apareció con fuerza, amenazando con perturbar nuestros planes del día siguiente.

No fue así, pero eso os lo contaremos en crónica aparte, en la siguiente entrega.

Con cariño,

Ágata Piernas

27/07/2017

FELICES FIESTAS DESDE CON LA TOGA PUESTA.-

Iniciamos hoy una nueva andadura en conlatogapuesta.es/conlatogapuesta.com haciéndolo coincidir, prácticamente, con el inicio de las Fiestas Navideñas. Ambos eventos son motivo de gozo para nosotros, pues tienen en común salir a la luz y disfrutarlo con los seres cercanos y queridos, que es lo que pretendemos en esta nueva etapa.

Después de la inicial conlatogapuesta.blogspot.es, seguida de conlatogapuesta.wordpress.com, nos hemos inclinado por dar mayor entidad al blog con los dos dominios en propiedad, para adquirir una presencia más preeminente y exclusiva, con una cierta profesionalización de los contenidos.

Mantendremos las materias anteriores, dando especial relevancia en una primera etapa a las reseñas literarias, pero manteniendo el espíritu libre de todo lo que esta pluma sea capaz de escribir. Pretendemos gustar, entretener y hacer reflexionar, para después sacar conclusiones propias, de tal manera que la lectura no caiga en el olvido. Si además de eso, somos también capaces de emocionar, nuestro objetivo estará cumplido.

Esperamos contar con todos vosotros en esta nueva etapa, participando activamente en la andadura de «con la toga puesta» con vuestros comentarios y opiniones.

Un cordial y afectuoso saludo a todos.

¡Os esperamos!

Ágata Piernas

 

DESDE SIEMPRE, PARA SIEMPRE

 

Hubo una vez una leyenda, que nos contaron tal vez nuestras abuelas, que relataba como nuestra Catedral tenía un inquilino misterioso, habitante no deseado, o quizás el guardián de su espíritu y armonía, que día tras día, vigilaba la correcta realización de la obras para la construcción de tan bello templo.

Muchos querían aniquilarle, por horadar la tierra bajo la que se asentaban los cimientos de esta magnífica iglesia-catedral, creyendo que con ello asegurarían la estabilidad de sus cimientos, construídos sobre un asentamiento romano, como la Historia y la excavaciones han venido a demostrar.

Otros al contrario, lo veían como un compañero de fatigas que arrimaba el hombro a la ardua tarea de construir un templo cuya finalización llevaría más de un siglo.

Algunos más, se me ocurre pensar en los religiosos, tal vez lo vieran como una criatura divina que estaba presente por este o aquel motivo, ininteligible en principio para la razón humana.

El caso es que el mencionado espíritu, no era tal, sino una criatura de Dios llamada TOPO, que tenía su campo de movimientos en el subsuelo de nuestro templo insignia, y que en un determinado momento, fue cazado, sin saber bien con qué artimañas, para asegurar el futuro de nuestra joya, la Pulchra Leonina, llamada así por su puro estilo gótico, traído desde Francia por los monjes de la orden de Clunny,  precursores del arte gótico continental y que en su primera época, de ahí la pureza de su estilo, les llevara a promover la construcción de este magnífico crucero.

Y como el topo fue eliminado y, creo que sus restos permanecen incorruptos en el Museo Catedralicio, ha habido que buscar algo para seguir manteniendo la atención sobre nuestro Duomo, si se me permite la expresión que la dota de internacionalidad.

Y no sólo sobre su aspecto exterior, que  una vez controlado el mal de la piedra, parece que nos va a seguir acompañando durante generaciones; tampoco porque sea el templo con una mayor superficie de cristal que de piedra en el espacio que ocupa, debido a las grandiosas vidrieras, que si bien, son más tardías, no dejan de ser otro elemento característico de su estructura y adorno, y que vistas al trasluz resultan espectaculares, sino además y sobre todo, por aportar al sentido del oído un goce que es digno de los más exquisitos tímpanos, y que debido a la novedad mundial que este año tendremos el honor de degustar e inaugurar, nos va a seguir manteniendo en el candelero, durante otros muchos años, pero esta vez con la proyección nacional e internacional que la globalización y las nuevas tecnologías, conseguirán transmitir a quién quiera saber sobre su existencia y desarrollo.

El tema para las siguientes relatos,  de los cuales éste es una mera introducción, será: El nuevo órgano de la Catedral de León y su XXX Festival Internacional a celebrar en León a partir del 21 de Septiembre de 2013, día en que tendrá lugar el concierto inaugural que consistirá en la reproducción en este entorno privilegiado, de una obra española del siglo XVI, de cuya acústica esperamos todos poder deleitarnos.

 

Ágata Piernas

 

En Madrid a 18 de Agosto de 2013

UNA HISTORIA DE PELÍCULA

 

Fue aquel verano, en verano fue aquella maravillosa historia que llenará de ilusión y orgullo a los niños, a todos los niños.

Y fue en una ciudad medieval, de hace por lo menos, mil años, de esas de las que aún hoy conservan sus murallas de piedra, altísimas, con torreones y almenas.

Y fue, en esas ciudades, dónde las calles son de piedras, de esas que las pisas y hacen daño al andar.

Y esas ciudades, con, todavía hoy, calles estrechas y sinuosas, en las que las casas están tan cerca, que puedes saber lo que hablan los vecinos a la hora de la cena y además, puedes oler lo que comerán, porque el olor de cada guiso se cuela por las ventanas.

Esas ciudades, que fueron diseñadas con amplias plazas, también de piedra, en las que se construían las mejores casas de la ciudad. Y esas casas, eran las de los principales señores del feudo.

Y allá, en lo más alto, dónde todos pudieran verlo y a salvo de enemigos, estaba el castillo, que era el centro de la vida social de la villa.

Como os digo, era en verano. También día de mercado y en la plaza de la villa, había puestos de verduras que los agricultores traían de sus huertos y tierras, dulces que los maestros panaderos elaboraban en sus maseras, junto con los panes que sólo se hacían una vez para todo el mes.

Había también carnes y embutidos típicos, hechos en cada casa, con las recetas de la antigüedad, hechos a mano.

Os pregutaréis si también había pescado. Pues no, no había pescado, más que la salazón de cada miércoles, que se arreglaba en invierno y servía de omega-3 para todo el año, pues en la ciudad en la que estamos, no había mar, simplemente un pequeño río, que daba truchas, al pescador que las supiese atrapar, con buenas artes.

Y además, en ese mercado estaban también, los enanos, los saltimbanquis, los bufones reales y los artistas: actores y actrices, que convenientemente vestidos contaban historias, a niños y mayores, de príncipes encantados y princesas durmientes mientras los niños de la villa correteaban sin cesar, gritando encantados por todo el mercado.

Y no faltaba de nada en aquel mercado, pues también había cuentacuentos.

Aquellos personajes que inventaban historias bonitas y atrayentes para niños y no tan niños, que dibujaban sonrisas y, a veces, carcajadas, en los visitantes del mercado, eso sí, si la chispa o ingenio del personaje cuentacuentos  conseguían provocarlo.

Y además, sabéis quien estaban, …pues además estaban los  cetreros, los pajes y cuidadores de las aves particulares del señor; las aves que el señor llevaba a sus cacerías, orgulloso de portarla en su puño, mientras cabalgaba a lomos de sus maravillosos caballos de raza andaluza.

Y sonaron los tambores y también sonaron los clarines que anunciaban la llegada de los cetreros, quienes a lomos de sus caballos de carga, alzaban en sus puños a los orgullosos halcones del señor, que llevaban la cabeza cubierta por sus caperuzas de cuero y a pesar de todo se sabían el centro de atención, y píaban sonoramente de camino al castillo del señor, sorprendiendo y dejando boquiabiertos a niños y mayores.

Todo el mundo en la plaza de la villa, se apartaba para dejar paso y observar de cerca las portentosas aves, ágiles después de todo el invierno entrenando, listas y prestas a cualquier ruido que les indicase que las palomas y las perdices empezaban a batir sus alas para levantar el vuelo, vuelo que los halcones no dejarían culminar, pues eran su presa natural, aunque cazando para el amo, no les correspondiese más que una pequeña piltrafilla de la captura.

Y los mejores cetreros del reino, después de su entrada triunfal en el recinto amurallado que rodeaba la ciudad, se dirigieron al castillo del gran señor, atravesando la concurrida plaza, con sus halcones encaperuzados en el puño, asidos por las pihuelas por sus portadores, dirigiéndose al centro mismo del castillo por la puerta grande, como los vencedores de una batalla.

Y una vez dentro, y desmontados de sus caballos, los sirvientes del señor, que les esperaban como a héroes, les acompañarían hacía las dependencias dónde se encontraba su gran admirador, y también compañero, y al que mostrarían los resultados del invernal entrenamiento.

Y entraron y vencieron, porque convencieron. No sólo con su presencia, cuidadosamente preparada, sino también con las exhibiciones acrobáticas de vuelo, en las que daban caza y mostraban como se mata una paloma en pleno vuelo, de un impacto en picado.

Fue apoteósico, y la plebe, que se había concentrado en los alrededores para ver la exhibición, se mostró enardecida por los envites de las aves que conocían el noble oficio y lo practicaban a la perfección.

Y el gran señor que lo vio desde su minarete, les hizo pasar.

-Pasad, pasad, por favor nobles maestros, quiero conoceros en persona y que me contéis de primera mano, vuestros progresos, pues tal era el aprecio que en aquella época se tenía al noble arte, aprecio que perdura en la actualidad.

Sorprendidos por la grandiosidad del edificio que les acogía, pasaron, acompañados por los criados, por las estancias de la entrada, dónde dejaron sus fardos que fueron dispuestos convenientemente por los criados, y se adentraron en el salón principal, sin abandonar en ningún momento los halcones que portaban en sus puños, a modo de identificación y salvoconducto.

Traspasaban estancias y estancias hasta que llegaron al salón principal, dónde el noble señor recibía cada jueves a sus cortesanos y cada sábado impartía justicia a sus súbditos.

Allí los cetreros, pudieron ver de cerca al  señor. Sentado sobre un imponente sillón, de nobles maderas y cueros labrados, les indicaba con la mano que se acercaran, lo que presto hicieron.

Y les observó en su juventud, y les preguntó sobre todo lo que despertaba su curiosidad y sus dudas.

Quería saber si los halcones de la exhibición habían ya mudado la pluma, sus técnicas de entrenamiento mejoradas y las novedades de la exhibición que había tenido lugar, respecto a las que se practicarían en otros lugares o años anteriores, preguntas  a las que los cetreros respondieron gustosa y abundantemente, tal era el apasionamiento que sentían por el tema, y la admiración que también sentían por su señor, intentando complacer e ilustrarle en todo momento.

Le convencieron y le dejaron satisfecho en todos sus planteamientos y cuestiones, a su señor, al gran señor.

En agradecimiento, les convidó a compartir su mesa, no ya en las cocinas con el resto de los sirvientes, sino en la mesa dónde se celebraban victorias, nuevos tratados o la anexión de nuevos territorios. Y aceptaron, no tanto por agradecimiento, sino por respeto, a quien tanto respeto demostraba por su actividad y su oficio.

Abundaban las viandas recién salidas del horno, procedentes de la cacería-exhibición de la tarde, junto con otras exquisiteces que los maestros cocineros se habían esmerado en preparar, para agradar…

Departieron y departieron, comieron y bebieron, y sobre todo, rieron y disfrutaron. Tan buena fue la velada y tanta complicidad hubo entre ellos, que les convidó, también, a pasar la noche en su noble y amplia residencia.

En cuanto lo propuso, se miraron unos a otros y con una sonrisa franca, empezaron a mostrar gestos de asentimiento, aceptando abiertamente, a través de su portavoz, quien se dirigió, con una humilde reverencia, al señor, para comunicárselo.

Para los cetreros fue el mejor regalo de agradecimiento.

Las damas se retiraron primero, a los aposentos femeninos.

Los señores, que se quedaron en la sala aneja al comedor, bebiendo nuevos caldos, seguían departiendo y tardarían en retirarse, ya casi agotados.

Las damas, a medida que avanzaban por los anchos pasillos, notaban crecer el embrujo del entorno. Los cortinajes que en verano servían de puertas, se mecían suavemente con la ligera brisa de la noche. Despacio, fueron  aposentándose en sus estancias, donde encontraron acomodo, poco a poco. Algunas se vistieron sus etéreas galas de noche, con las que parecían auténticas hadas encantadoras.

Los señores, bebían y fumaban al son de una cálida conversación. Conversación que el tiempo, el trato y el vino dulce consiguió igualar, departiendo al mismo nivel nobles y villanos, cual si de un mismo origen procediesen.

Empezó a sonar una música, así de fondo. Ellos que en un primer momento apenas la oyeron, empezaron poco a poco a prestar atención.

Para las damas, menos embriagadas por conversaciones, vinos y licores, fue como una llamada que debían seguir hasta encontrar su origen. Les pareció la música más bella del mundo y aquello les cautivó.

¿Sería magia?

Algunas se adelantaron guiadas por la curiosidad, no se sabe muy bien hacia adonde.

El fin de esta historia queda a la imaginación de cada uno. El caso es que de aquella historia de mercados y aves, surgió para muchos, la película más bella del mundo. Cada uno que elija la suya.

 

Besossss. Buenas nochessss. Hasta mañana.

 

 

Ágata Piernas