APROBAMOS…

Mañana de domingo, Domingo de Resurrección en León para más señas, y con el aprobado bajo el brazo. Bonito regalo de segundo cumpleaños se me ocurre.

No ha sido fácil, pero se ha conseguido. Ha costado esfuerzo y constancia, y , sobre todo, la intervención de la naturaleza y el paso del tiempo que ha supuesto que al alcanzar los dos años de edad, la madurez y estabilidad de carácter que has experimentado, ha llegado a modo de regalazo añadido.

Nadie dijo que iba a resultar fácil, pero se puede conseguir y sobre todo mejorar, aunque la tarea lleve toda la vida, que es la opinión generalizada de los expertos, pero desde luego mucho más matizada y avanzando sobre lo ya conseguido, no partiendo de cero.

Para una dueña como yo, acostumbrada desde niña a otra raza, esencialmente perros pastores, el hecho de tener un galgo en casa ha supuesto un reto. Un galgo y no un galgo cualquiera. Uno con un marcado carácter, que teniendo todas las características de su raza tal como cuentan los libros, venía además con la impronta desde cachorro de una gran rebeldía que en ocasiones puso a prueba mi paciencia.

Ahora me atrevería a calificarte, cada vez más, como un perro obediente la mayor parte de las veces, que acude a la llamada solicito y raudo, moderadamente cariñoso con la gente y conmigo, que si sitúa a mi lado en un entorno conocido cuando paseas suelto sin que yo te llame, que come toda la ración y a su hora, que sabe su sitio en la casa y que sabe también a quien pertenece y quien manda. De todo ello me siento especialmente orgullosa.

Ello no quiere decir que tu instinto nos juegue malas pasadas, y que si se te cruza un gato, una cigueña o un corzo, no dudes en perseguirlos hasta la extenuación ladrando como un loco como si en ello te fuese la vida. Para no obtener ningún resultado, ya que tu territorio está vallado y no tienes acceso a ellos.

Ahora toca otra etapa en tu proceso personal de maduración. Etapa que nos cuesta iniciar pero que es preciso empezar, si queremos normalizar nuestra relación perruna. Manteniendo las distancias y jerarquías, cultivando tu necesidad de mi aún más, potenciando los rasgos de tu madurez y sobre todo, haciendo que la obligatoriedad de tu conducta hacia mi sea un elemento más en tu proceso de nota vital que es donde estamos. Todo ello potenciando que tu curiosidad innata se vea alimentada por nuevas y creativas estrategias que estimulen tu aprendizaje. Es mi compromiso vital por lo que dure tu estancia conmigo.

¡Que guapo estas con dos añazos y cómo te quiero!

Agata Piernas

17/04/2022