
De lo que iba a ser en un principio, a lo que fue después hubo bastante diferencia.
De un paseo programado por la ciudad, acompañados de Daniela, a una visita a las instalaciones de Lupus Clan en Villabrázaro ( Zamora) para trabajar allí, junto con otros perros disciplinas básicas de adiestramiento, hay un cambio importante en nuestros planes.
Una mañana de domingo del mes de Julio, tras la propuesta aceptada de cambio de planes, te subiste solo al coche de un salto ( tarea en la que te prodigas últimamente; será que te gusta) y casi con el madrugón a cuestas, para evitar esos calores veraniegos, tomamos rumbo al sur.
El viaje programado más o menos para que durara una hora, siguió su curso sin incidentes. Fácil de localizar, aunque es un lugar remoto, es un lugar amplio y bien pensado para la finalidad a la que está destinado. Ya estaban todos allí cuando llegamos. Se sabían su papel, pues llevaban largos meses practicando, incluso años, y lo representan con soltura. Nosotros íbamos de nuevo e hicimos lo que se nos mandó. A eso fuimos. A ser evaluados.
No faltó, a modo de espontáneo, uno de los gatos de la finca que hizo su aparición en el momento más inesperado. Tu instinto cazador, que sobresalió en esa jornada, y la sorpresa, hizo que te pusieras en el disparador. No es extraño, pues se trataba de campo abierto, con animales salvajes que dejan sus rastros en la noche y que sorprenden al fino olfato del cazador por la mañana, y que sigue su rastro hasta dar con ellos. Pero el gato, programado para estas cuestiones, te hizo salir en estampida en su persecución, pegando un fuerte tirón al brazo del instructor y clavándote la cadena de adiestramiento en el cuello, lo que hizo que te frenases en seco después de un seco grito de “NO”.
Continuaron los ejercicios de obediencia y jerarquía, que dejaron en el instructor alguna duda que se aclaró al final de la jornada. Después los de socialización, en los que estuvimos brillantes y de los que hay prueba documentada. Y una vez finalizados, pasamos a la fase de comentarios.
Pues, “mi amor perruno” después de dejarnos ver, saqué la conclusión, junto con Daniela, que hemos evolucionado rápida y favorablemente, debido a nuestra constancia y aplicación, que ya no eres el chulazo que eras, aunque sigues teniendo tus ramalazos (parece ser que forma parte de tu carácter) y que debido a tu dominancia es muy fácil caer en el sometimiento contigo, por lo que hay que estar precavida y alerta. Que nos falta práctica juntos, lo que resulta bastante obvio y que tu talón de Aquiles es la llamada, ósea, que no haces caso cuando se te reclama.
Tuve que defenderme/defenderte y a modo de alegato, decir que los de tu raza sólo acudís un 25% de las ocasiones en las que se os llama. Fue vehemente y convincente y creo que no nos tildaron de locos, ni a mí por dar cifras, ni a tí por tu pasotismo, y por pretender salir en libertad a dar un paseo por donde te venga en gana. Ahí quedó la cosa. Eso sí, con la convicción de que hay siempre algo mejorable, y con el propósito de trabajar cuestiones como tu necesidad de mi. En ello estamos.
Dimos las gracias y nos fuimos, rememorando a la vuelta las vivencias que como duo protagonizamos.
Al día siguiente, una vez asimilada la jornada anterior, ya pensábamos en otra etapa, diferente a nuestra preparación y más cercana a tu propio lucimiento. Ahí ya, únicamente soy una actriz secundaria.
Agata Piernas
21/07/2021
CUMPLEAÑOS A LO SANSÓN.-
Y en esas estábamos, mientras caminábamos hacia la fecha de tu primera onomástica.
Me apetecía que fuera una fecha especial, con algo que celebrar (p.e.haber sobrevivido a la pandemia) además de tu “cumple”pero todo quedó, como suele decirse, en agua de borrajas. Algo lo enturbió.
A pesar de los regalos de Sara y Luis, que pretendían una celebración por todo lo alto, con tarta o pasteles, una velita, música para bailar y sus voces infantiles cantando el “cumpleaños feliz”, no pudo ser.
El propio tratamiento puso restricciones a cualquier tipo de celebración. Recuerdo las palabras de Daniela a este respecto: “este año, hay que dejarlo pasar. Lo celebráis el siguiente por partida doble.” Y así ha sido.
A ello hay que añadir, que uno de tus mayores atractivos, tu pelo, recibió el dictamen peor que se puede recibir, justo por esas fechas.
-Hay que rasurar, fueron las palabras de Álvaro, que sintiéndolo mucho no pudo evitarlo.
En sus manos quedaste y apareciste a lo Sansón, sin tu aplomo, avergonzado por ir por la vida medio desnudo, sintiéndote indefenso, pero liberado, de algún modo, del inmenso calor que te producía esa manta de pelo, que ya empezaba a dejarse ver como hubiera sido en su forma definitiva. Los nudos, por el deficiente cepillado y el cambio de pelaje, fueron el origen de tu desmelene. Otro perjuicio de la pandemia. Ya está en vías de solución.
Además, todo ese cambio de carácter por el corte de pelo, te duró dos días escasos e hizo que te mostrases más cercano y con ganas de ser acariciado. De lo cuál me alegré profundamente.
En nuestros paseos, sigues llamando la atención. Pero ahora la gente, pregunta extrañada que raza de perro eres, en vez de constatar admirada, que eres un galgo afgano.
Y ahí continuamos, cosechando avances día a día. Sintiéndonos orgullosos de nuestra creciente complicidad y con algún que otro proyecto de futuro.
Me inspiras, amor.
Ágata Piernas
2/7/2021