AMARGO VENENO.- Veneno en el ambiente. En el aire, en la piel, en la boca. Como si de serpiente venenosa con lengua bífida se tratase, quiso escupir al suelo lo que su cabeza barruntaba, si, porque inocularlo con dientes como alfileres en el torrente sanguinéo de un ser odiado, no estaba a su alcance en este momento. ¡Maldito seas puto virus! A mi ni me has rozado, pero me has mantenido sola encerrada y acorralada, sirviéndote; manteniendo mi mente ocupada en tí, por ti, para ti. Inoculándome, no tu invisible condena, sino un miedo atroz a comportarme como un ser humano. Embruteciéndome. Dudando, sospechando hasta de mi propia sombra. Perdiendo talentos, tiempos de goce y sueños. Esclavizandome a una situación creada, con turbios fines, que acabarán con la cúpula de los gestores en los Tribunales. Y tu sigues ahí, cabrón. Paseándote sin pudor ante la multitud que se piensa, ingenua, que te has ido. Mutando. Arrinconando a la raza humana, que ya no sabe como comportarse ante ti. No me gusta el papel que me otorgas, que me has otorgado. No. Es tiempo ya de poner fin al servilismo, de pasar de directrices dadas por quienes ni siquiera tienen la decencia de predicar con el ejemplo. Coincide con el verano. Es necesario que la economía se reactive, ¿verdad? Con consumo interno, con turismo nacional, extranjero y lo que se tercie. Y mientras tanto los rebrotes, nuevos focos de tensión, miedo. Clausura de edificios enteros.De negocios. Y restricciones de libertades, nuevamente. Pero ahora la pauta es vivir sin miedo pero con precauciones. Más light. No estoy dispuesta a que me coartes más. Ya te conozco. No te quiero a mi lado. No te necesito. Correré el riesgo de vivir, sin miedo a morir.

                    Ágata Piernas
                    5/7/2020

La Estrella del Covid.-

LA ESTRELLA DE COVID.-
Contarán los supervivientes de la Pandemia Covid, que antes, durante y después del confinamiento, la protagonista, amén del número de contagios y muertos, que nunca llegaríamos a conocer con exactitud, fue ella. Ese triste pedazo de tela. Algunos lo negarán.
Tela u otros componentes más sofisticados que llegasen a justificar su precio en farmacia de 6,95€. Las mejores. Las más sencillas, eran más económicas pero claro, lo mismo no nos protegían lo suficiente.
De ahí derivó que las autoridades llegasen a ofrecer una gratuíta a todos los madrileños, la más eficiente, dijeron. Todavía resuenan las críticas de sus detractores.
Y así, poco a poco, se fue convirtiendo en un signo distintivo o estigmatizante.
Distintivo de lo que estás dispuesto a pagar por mantener a salvo tu salud, y estigmatizante porque si no lo pagas es porque lo has pasado, lo estás pasando o te importa un comino y sólo cumples el trámite, de cara a la galería.
Las hay también divertidas, y no sólo para los niños. Tela con estampados graciosos que animan, si no el rostro, la visión que los otros tienen de mi, con la boca y nariz tapadas. Estoy por comprarme una, aunque tenga que cambiar el filtro de carbono a diario. Aunque no me gusta tener la boca tapada, pero el caso es hacer más amena esta travesía.
Algunos, los más avispados, harán su Agosto. Los demás, hablaremos del tiempo.

                Ágata Piernas 

                21/6/2020

ABUELA

Sólo me acuerdo de ella. Busco en su sabiduría ancestral, referencias que me permitan ver luz en esta oscuridad. No las encuentro. Todo es nuevo, desconocido e incierto. Su batería de refranes ad hoc se suceden, pero el certero y definitivo no fluye de los recovecos de mi memoria.

Ahora toca enfrentar la situación con ojos nuevos, encajando con argumentos propios, cómo hago con estas circunstancias, Impredecibles hace tan poco, algo de andar por casa, a pesar de mantener a raya el COVID-19. Y ahora la confusión e incredulidad general dan paso a cifras desoladoras que confirman lo onírico y surrealista de esta experiencia, en la que el mundo sigue en pie, mientras la gente muere en el anonimato, y yo estoy en casa cómodamente .

Ahí queda su recuerdo y mi sonrisa, pensando que, como ella en su tiempo, la referencia la llevo puesta en mis genes.

Ágata Piernas

¡ AL AGUA PATOS!

Domingo de Julio y nos íbamos al río. La niña, con sus rizos morenos peinados en dos coletas, iba pertrechada para la ocasión: flotador turquesa grueso, redondo y con patitos impresos. Minifalda, que ponía en evidencia sus rollizos muslos, y su jersey de lana turquesa a pico, de ochos, espigas y botoncitos cuadrados transparentes.

No había hermanos, todavía, aunque la tripita de mamá había aumentado últimamente por cobijar a su nuevo hermanito, eso decía.

Su padre, como siempre, las hizo esperar. La niña miraba mientras, ilusionada y dicharachera a su madre, preguntando cuando se iban.

Montaron y pusieron rumbo al soto del río cercano, dónde con otros papis y niños, pasarían un domingo de baños, ensaladilla, tortilla y filetes empanados.

¡ Cuchipandi la del río!

Al atardecer, vuelta a casa con la marca del sol en la piel y alguna picadura de mosquito que, indeseada, seguiría haciendo pupa en los días sucesivos, de tanto rascar.

ÁGATA PIERNAS

11/3/2020

SUFRIMIENTO A LA INVERSA

Afectos convulsos,

De emociones rescatadas,

Me asaltan con frecuencia.

Muero, aunque siento.

Lloro, en la penumbra.

Siento, que pierdo.

Obsesión por el cambio,

Sin que buscarlo fuera,

Impida verlo dentro.

Sabiduría inútil que resbala.

Mirar hacia adentro,

Que duele y daña.

Sufrimiento a la inversa,

En mi interior.

Cual temporal,

Que anuncia desastres

Y cambios de fronteras,

Para empezar de nuevo a construir,

Esperanzada.

Ágata Piernas

23/02/2020

UN DÍA SIN MI.-

“Un día sin mi”

Me ausenté de mi,

me vacié,

para que se colasen dentro

falsos reclamos amorosos,

que tocan,

viejas heridas y sensibilidades,

que se reabren

bajo su influencia

predatoria e invasiva.

Su silueta,

Una canción,

que entró y me poseyó.

Un libro,

cuyo título me sedujo

y compré.

Una bebida,

que bajo el disfraz de cóctel vitamínico,

vino a alimentar mis dormidos sentidos,

en aquel lugar tal sensual.

Un elemento electrónico,

que a modo de moderno capricho,

llena mi afán por ir con los tiempos.

Un taller,

quizás esperanzado,

para llegar más allá,

comunicando.

La provocación del medio,

el marketing de los afectos,

me devolvió

mi vívido dolor dormido,

llevando mi alma

y mi valía,

al borde del abismo.

ÁGATA PIERNAS

15/07/2020

NAVIDADES DE HOSPITAL, PIJAMA Y PADRENUESTRO.

Y llegó el Día de Reyes de aquellas navidades atípicas. Nadie esperaba nada, no había regalos al pie de la flor de pascua, y probablemente no los habría, pero no importaba. El día nos traería alguna sorpresa, podría ser en forma de visita inesperada, quizás como una experiencia nueva o tal vez como una caricia del destino encarnada en esa persona especial. En cualquier caso, sería un aprendizaje, estaba segura, que era lo que ella se había pedido para el año entrante y a cuyo acopio no estaba dispuesta a renunciar.

Y aquellas navidades fueron atípicas, no porque faltase lo esencial en forma de tradiciones que representasen estas fechas en los momentos más señalados, sino porque estuvieron impregnadas por el ánimo decaído, la tensión y el nerviosismo y el ir de hospital en hospital buscando cura para un mal que llegó la hora de afrontar en un quirófano. Y este mal, no era propio, sino ajeno, pero también muy cercano, como lo fueron el resfriado, la gastroenteritis y los dolores musculares que a modo de andancio, nos afectaban a los acompañantes del paciente principal. En ello estábamos. Como en la primera sesión de clase de natación en la que el profesor te empuja a salir a flote en medio de la piscina, donde te ha situado, para que a pura brazada te acerques a nado a la orilla. Tal era el cúmulo de acontecimientos para asimilar, gestionar y solventar, que a aquella clase de natación, cuando era una niña, me recordaba. Y no sólo acontecimientos, sino afectos. En proximidad o por FaceTime, y eso era lo que más costaba.

La gestión y procesamiento de los mismos, era la asignatura pendiente para muchas personas de mediana edad. No digamos para los mayores. Y no digamos cuando el diálogo y el hablar poniendo nombre a cada cosa, era algo que no solía hacerse en su entorno.

Y nos encontrábamos, con el conflicto interno de quién quiere poner y pone toda la carne en el asador, de ahí los catarros y los dolores musculares después de cada visita a urgencias, pero se pone frenillos, por resquemores del pasado. Y en esas estábamos todos. Personalmente he pasado página,pero reconozco que se palpa en al ambiente la desconfianza y los rencores. Habrá que hacer nuevos perdones, para liberar carga vital de la mochila, quien quiera, sepa y pueda.

Y nos encontramos también con el yo pongo más que tú, y con el yo soy más guapo y más diligente y estoy más pendiente que el resto de los hermanos, lo que para mi sobraba, por el simple hecho de que en estas circunstancias, cada uno da lo que le sale y no lo dosifica.

Con lo cual, el fin de estas fiestas que se produce hoy, no significará el fin de la situación extraordinaria que nos ha tocado vivir en ellas, a mi personalmente con extraordinaria intensidad, sino que supondrá un alivio, por el plus de esfuerzo que supone celebrar algo, con el ánimo de animarte, que lo único que te produce es aumentar tu cansancio y debilidad y producirte casi rechazo por unas fiestas, que no son de mis preferidas del calendario.

Ágata Piernas

6/1/2020

Y la vida sigue…

Me gusta escribir los domingos por la mañana. Es una costumbre que adquirí hace algunos años, debido a la colaboración como escritora que tenía con una publicación digital diaria. Mi sitio estaba en una columna de opinión, que se publicaba los lunes y ello hacía que los domingos por la mañana, los dedicase a organizar las ideas que a lo largo de la semana había tenido y las plasmase por escrito el domingo en la mañana.

Aunque también escribí, además de en la sección de opinión, en otras secciones, la de opinión era la que mayor trascendencia tenía para el periodíco y para mi. Nunca escribí de política, no me gusta. Pero si sobre pensamientos y reflexiones de varios temas, que me encantaba y que se me permitía, pues no existían directrices en ese sentido, todo hay que decirlo.

El tiempo que duró la colaboración, no lo recuerdo, puede que aproximadamente un año. El caso es que un dia, el coordinador de la sección de opinión, me dijo, a modo de justificación, que el lunes el periódico tenía pocas visitas y que en esa sección no iba a volver a escribir. He de decir que nunca se me dió una justificación convincente, y yo me hice mis propias cábalas. Ello motivó que me sintiera muy dolida, pues además la colaboración era altruista.

Al poco tiempo, la sección se cerró y el coordinador paso a escribir, con su estilo engolado, en otra publicación local que empezaba con fuerza después de una reestructuración.

Tarde tiempo en encajar aquello, pues lo viví como un rechazo sin explicación por parte de esa persona, pero mi hábito por escribir no lo he querido perder nunca. Unas veces sin publicar, y otras publicándolo, bien en mi blog o en otras publicaciones, he seguido con esta actividad que me encanta y me hace sentir bien. También y simultáneamente he acudidido a taller anuales y temáticos con los mejores profesores de escritura en el presente momento en Madrid. No he dejado de leer. Incluso he hecho reseñas de alguna de mis lecturas. Las facilitadas por editoriales de autoedición, me han llenado de satisfacción porque autores noveles publican allí sus escritos, intentando yo al leerles y publicarlo en mi blog, que con ello su obra tuviera mayor trascendencia, participando así y aportando mi granito de arena en esta tarea, de lo cual me siento muy satisfecha.

Incluso y aunque ya no trabajo como abogada, me he atrevido a opinar sobre alguna cuestión legal. LO cual me ha hecho retomar con una materia y actividad que fue mi medio de vida y de satisfacción personal y social durante bastantes años de mi vida.

Ahora escribiré, si. De la misma forma u otra distinta al la que lo hacía en aquella publicación digital, pero con la misma ilusión, que no consiguieron truncar a pesar de la ausencia de explicaciones. Por cierto, he perdido la pista al dichoso coordinador, pero se que otros compañeros de la sección de opinión y escritores profesionales, no dejan de ganar premios a nivel nacional con sus obras. También dejaron de escribir para ellos, pero siguen su camino exitoso, de lo cual profundamente me alegro. Incluso tuve el honor de hacer la reseña de una de esas obras premiadas, que se publicó en varios lugares. Lo cual me encanto.

De aquella época conservo este blog, que ha pasado por diversas vicisitudes y formas, pues ha tenido un dominio distinto en tres ocasiones diferentes. Ahí quedó reflejada parte de mi vida y reflexiones durante aquellos años. Ahora ya y desde algún tiempo, en propiedad, nadie me lo puede arrebatar.

Conservando esa ilusión y mi blog, vamos a hacer buen uso de él.

Con cariño,

Ágata Piernas

Madrid, 21/7/19

ORDENANDO ARMARIOS (KonMari)

KonMari- ¡Empiezo por mi!

Depués de las enseñanzas aprendidas tras la lectura de «La magia del orden» de Marie Kondo, y matizados algunos aspectos prácticos visualizando vídeos sobre el método KonMari en You tube, nos lanzamos ilusionadas a ponerlos a la práctica, aprovechando estos días de tranquilidad de Semana Santa, con algún armario de casa que necesitaba un repaso.

Tal como explica el libro, es preciso vaciar el armario en cuestión, si lo que se trata de ordenar es ropa p.e, vaciaremos toda la ropa en el suelo y seleccionaremos, lo que es para desechar, lo que se convertirá en ropa de casa, y lo que nos seguiremos poniendo y que guardaremos en el armario a continuación. Subdividiremos en categorías: camisas y blusas, pantalones, faldas…y lo colgaremos o doblaremos, según el espacio que tengamos reservado para cada menester. En este caso, hemos reservado las perchas sólo para camisas y blusas, procediendo a doblar el resto, según el método KonMari. Pantalones, faldas, camisetas, ropa interior y calcetines. Ha quedado todo perfectamente doblado y ordenado en cajas y cajones.

No ha resultado fácil, sobre todo la tarea de desechar, pues hay ropa que nos vincula todavía afectivamente, de nuestra etapa anterior, y que cuesta trabajo deshacerse de ella.

De la ropa a desechar hay alguna que es para regalar o donar, otra que se puede vender, en la múltiples aplicaciones que hay en el mercado para este fin, el resto va para la basura, bien porque está deteriorada o inservible por cualquier otro motivo.

Nos hemos atrevido también con los blazier, ropa de abrigo y zapatos. Hemos procedido de igual modo que con la otra ropa. Todo al suelo vaciando armarios, seleccionar, desechar y colocar. En este caso, todo era para colgar y colocar en las estanterías, que a modo de zapatero tenemos habilitado en el armario.

El resultado, una tarea agotadora, que se ha llevado a la práctica muy bien en soledad y que ha producido unos efectos que aligeran bastante (las cinco bolsas grandes de ropa y zapatos lo avalan), también en el espíritu.

Nos quedan más habitaciones y más armarios y categorías de enseres para aligerar la casa, tarea que llevaremos a cabo en cuanto nos recuperemos de este pequeño esfuerzo. Por cierto, doblar prendas según el método KonMari, todo un entretenimiento que merece mucho la pena.

¡Os lo recomiendo!

Dejad vuestros comentarios, estaré encantada de responderos.

Ágata Piernas

20/4/19