EN MIS SUEÑOS-AMOR PERRUNO-

El madrugón importante de hoy, me podría hacer pensar en asesinarle, sobre todo por lo súbito de mi despertar, que ni un despertador digital lo hubiera hecho mejor que él con sus ligeros ladridos antes de amanecer. Me hace, a veces, perder el control. Aunque bien entendido, tal vez debería darle las gracias. Es temprano, todo están silencio y puedo aprovechar para escribir. Mal consuelo.

Hijo de la pandemia, durante el horrible confinamiento de la primera ola, fue la principal ilusión que me mantuvo viva. La confirmación de su existencia desde antes de nacer, hasta finalmente ver la luz perfectamente formado y vivo, fue el primer pensamiento del día durante los dos primeros meses. Los preparativos para su llegada, sin que faltase detalle, fue también tarea ilusionante, aunque todo esto tuvo importancia relativa, en comparación con cuando finalmente le ví, en su jaula, en la puerta de mi portal. Allí fue donde le liberé, con mucho cuidado, de su pequeña prisión temporal. Y así, agarrado con mi mano izquierda y apoyado en mi brazo, ya en total libertad, fue cómo entró en mi vida, de lleno, sintiendo mis latidos y colmó con su presencia las ganas reprimidas de conocerle y percibirle con todos los sentidos. Esta semana ha cumplido once meses.

De carácter, un torbellino, no sólo por cachorro, sino también por travieso, rebelde y terco. Suele conseguir de mi lo que se propone, aunque voy marcando límites para mantenerlo a raya. Me cuesta. Lo de esta madrugada es sólo una muestra. Veremos lo que nos depara el día. Va madurando, pero lentamente.

Dicho esto, es su estética ya casi de adulto, lo que me tiene prendada. Su porte elegante y sutil, como todo galgo. Su pelo largo y negro, todavía de cachorro, que se mueve al aire al compás de sus zancadas, es un atributo que le embellece sobremanera, y bien cuidado le hace y hará ser centro de atención y de miradas extrañas que él agradece orgulloso. Sus ojos oscuros, límpidos y nobles, permanecen hoy ocultos tras su, todavía, flequillo juvenil.

Y que decir de su carrera. Si en reposo es un bellísimo animal, en movimiento lo es más. Verle correr, es todo un goce para los sentidos. Su elasticidad, que le hace plegarse y estirarse con sus patas a todo lo que da, de zancadas largas y plásticas, es un espectáculo. Y si a esto se añade que su pelo le acompaña en cada uno de sus movimientos, el resultado es quedarse anonadada mirándole mientras corre, intentando a veces captar éstos movimientos con la cámara del móvil y si no, reteniendo en la memoria la imagen extraordinaria que mis ojos acaban de captar.

Mi perro es un regalo de la vida, aunque en la vida en común, en el día a día, a veces, no sepa verlo, ni entenderlo. Aún así, le quiero.

Ágata Piernas

8/3/2021.

HISTORIA DE UN BESO.-

Me gustaría decir que soy de beso rápido, que no fácil, pero no es así. En general, me gusta preparar el momento, crear el ambiente o desearlo realmente. Que sea el momento o que esté tan encarrilado que no quede otra opción y que de no producirse, todo pareciera un poco raro y confuso. Que haya complicidad, pues un beso, casi siempre, es cosa de dos.

Me refiero al beso humano, no al que doy a mi perro o él me da, o yo misma me doy en la mano suavemente para demostrarme el afecto que me tengo, cuando creo que lo necesito.

Y ese beso, ¡ ay !, si no hay confianza, cuanto me cuesta. Y observo a mi alrededor, en la calle y en la vida, y esto ya no es así. Con lo cual, me siento en franca desventaja. ¡Y mira que lo necesito!… con todo este confinamiento, que me tiene aislada lejos del la civilización y de la posibilidad de ese beso sincero.

Y el caso que hoy nos trae aquí, la historia de un beso. Ese beso confinado que es el más demandado, el más necesario y el más complicado de dar por riesgo a cometer una infracción de las normas COVID. Pues ese beso, que no es falta si eres conviviente, se convierte en infracción si quedas para que te lo den o darlo, amén del riesgo de que un conocido, amigo o noviete, pueda contagiarte algo que ni siquiera sepa que tiene. No digamos de un desconocido con el que contactaste por Redes Sociales. Uf, se me quitan las ganas, en serio.

Pero la situación, tan llena de misterio, se presta a imaginar, si ese radical posicionamiento es el tuyo. Y no sólo por seguridad propia, sino también ajena (si convives con padres octogenarios que están en edad de riesgo, que te han acogido y con los que no quisieras ser desagradecida, como es el caso).

E imaginas aquellos tiempos remotos del primer beso, o de los besos que quedaron pendientes, que son los que calan todavía hasta los huesos.Y se te dibuja una sonrisa en el rostro que te transporta a otro tiempo y otras circunstancias, que desde un teclado puedes manejar a tu antojo, para así recibir, no uno, sino mil besos tiernos y blandos, sutiles y cálidos. Besos que presagian más besos, y esos, otras caricias que te hacen sentir apetecible, deseada y colmada.

Imaginación, poderosa herramienta…

Mientras, por la calle, pasa una bicicleta con un casi imperceptible zumbido. Los pajarillos cantan en este día primaveral y, el sol empieza a acariciar la piel con su ligero calor, mientras la luz inunda cada vez más horas del día.

Y una piensa…¿estaré obrando bien?

Ágata Piernas

5/03/2021

VIERNES DE PANDEMIA.-

Amanecía, con el sol asomando entre brumas tras los altos chopos del soto. Acompañó a su mascota en el paseo matutino por el jardín de la casa, con el frío amoldándose todavía al rostro. Tras su tiempo de rigor, volvieron a la casa. Solazado el perro, desayunados y solos en la estancia, organizaría la jornada plasmando en un papel las tareas del día.

No eran pocas, aunque las largas horas de día, ya crecientes, harían que se multiplicaran. Todo el tiempo de luz sería insuficiente, pues, aunque completadas las previstas, siempre surgirán otras que, encadenadas a aquellas, las completarían, y harían de ellas objetivos mas amplios y satisfactorios. Tareas creativas y delicadas, que acompañarían su soledad y conseguirían que al día siguiente, siguiese la ilusión por esa tarea bien hecha.

Viernes de pandemia, autoconfinamiento y sol, ya casi primaveral. Con su luz tamizada todavía a estas horas, el día auguraba una jornada de jardín, campo y exterior, cálido y luminoso. Aunque con tanta tarea, el final del día, no fuera exactamente así.

La vacunación anunciada vaticinaba el fin de este universo, equilibrado, solitario y sutil. Etapa pendiente, sobre cuyo ocaso no podía dejar de plantearse interrogantes.

Agata Piernas

26/2/2021

CUENTOS CAUTIVOS.-

Editorial, Caligrama, 2021.

Páginas, 161.

Ágata Piernas, Ana Inarejos, Antonina Lopez-Bravo, Carolina Lancho, Corina Yllera, Joaquin González, Susana Alvarez-Buylla, Teresa Zamanillo.

Precio 15€

Estos cuentos han sido escritos por un grupo de ocho personas, que en octubre de 2019, coincidieron en un taller de Escritura de Autoconocimiento, coordinado por el escritor y psiquiatra Jose Carlos Somoza, en una prestigiosa Escuela de Escritura de Madrid.

Ninguno podíamos imaginar, que después de unos meses, un “ Cisne Negro” devendría en una de las experiencias más intensas a nivel emocional y creativo. El resultado son estos relatos, a caballo entre la literatura, el ensayo y el grito. Una obra heterogénea de ocho autores noveles larvada en los meses del primer confinamiento por la pandemia. Un conjunto de personalidades distintas, pero una sola voz bajo el paraguas de la literatura.

Esta es, con alguna modificación, la presentación que del contenido de los relatos, hacemos en la pestaña delantera del libro.

Nuestro profesor, José Carlos Somoza, firma el prólogo. Y el contenido, es intenso, vibrante, íntimo y seductor. Cuentos Cautivos que nacen para cautivar.

Estoy segura que los lectores se sentirán identificados con lo que los textos expresan, pues fue una situación que nos afectó a todos. La canalización que nosotros hicimos, de aquellos novedosos acontecimientos, fue original y positiva.

“Ya no había nada tan claro para ella como sus propias vivencias. Pensaba ahora en su edad adulta, en aquellos días de transformación en los que todo parecía venirse abajo. Eso la mantenía en pie, paradójicamente a lo que muchos creyeron. Al fin y al cabo, sus experiencias eran pilares sólidos sobre los que íntimamente asentarse. Y tan personales y propios que era imposible compartirlos. Intransferibles, como el DNI.”.

Agata-15 de Marzo.

Agata Piernas

14/02/2021

El Concurso del Beso.-

Nos convocan de la Escuela de Escritores para escribir o crear con imágenes o vídeo una historia corta sobre un beso. Añadiendo la segunda opción, con las mismas posibilidades creativas, un beso de película.

Se trataría de un concurso, en el que se premiaría, económicamente de manera simbólica, el relato o creación seleccionados.

Pues mira tú por donde, que habiendo estado bloqueada para escribir durante algún tiempo, el tema me ha motivado y me he puesto a escribir de forma fluída.

Desde luego que la imaginación es una poderosa herramienta, pero si además lo mezclas con vivencias, la inspiración puede ser infinita.

Y en ello estamos, recopilando besos notorios, que nos hagan la boca agua, transmitan pasión, sentimiento y ganas de vivir. Besos de colores, que nos tiñan de la luz vibrante que portan, para que cada día de invierno, corto, oscuro, sombrío y monocorde, ostente su propio carácter ante nuestros sentidos que se despiertan aliviados.

Para poder demostrarnos que seguimos vivos, llenos de savia nueva que pugna por emerger. O quizás, sangre renovada que regando cada célula añeja, nos revitalice con sus retoños, creando un nuevo ser, libre de impurezas y lacras de otro tiempo, que pesando en el pasado, se vayan con las primeras lluvias, dejando atrás hombros cargados por el peso vital, y fuerza viva para caminar ligeros, sin lastres o sólo con los necesarios.

Todo eso, es un beso. Para mi, ahora. Se admiten voluntarios.

Agata Piernas

31/01/2021

Fin de año…¡Por fin!

Día de Fin de Año por la mañana. Se impone echar la vista atrás, para ver que ha sido de nosotros en este año 2020. Y da vértigo.

Vértigo porque la vida de muchos ha cambiado de manera irreversible, sin haberlo planeado. Vértigo porque, en vez de colores intensos y brillantes, han predominado los grises, opacos y mates. Y vértigo, porque el miedo al virus, la enfermedad y la muerte, ha convivido con nosotros a cada paso que dábamos, condicionando nuestra existencia y nuestra manera de pensar y comportarnos. Y con secuelas, económicas, psicológicas, y sobre todo personales.

Hojas al viento cuyo destino viene ahora dado por las olas del virus. Y está empezando la tercera. Sin posibilidad de decisión sobre nuestras propias vidas, siguiendo los dictados, que fluctúan, de autoridades cambiantes que nos confunden. Viendo como los oportunistas aprovechan las circunstancias para delinear una realidad a la medida de sus ideologías, donde se impone el decreto, sin que nadie haga nada para cambiarlo. Líderes jóvenes, ambiciosos en lo personal que se olvidan que están al servicio del pueblo, en vez de al revés. Indefensión es la palabra. Indefensión nacional.

Mientras, tirando hacia adelante a pesar de todo, algunos hacen su Agosto. Otros saltándose las restricciones y prohibiciones, salen a la calle en tromba, organizan fiestas multitudinarias o simplemente observan lo que la tele les cuenta en cada noticiario, ilusionándose con la vacuna como único medio para poder vivir con ciertas garantías en un futuro no muy lejano. Y cada uno deseando que llegue su turno, para poder encarar lo que esta por venir desde otra perspectiva más saludable y confiada. Ah, bajo apercibimiento de que no hacerlo, serán incluidos en un registro ad hoc. Algunos, a pesar de todo, aún se resisten, alegando desconfianza y pretendiendo evitar ser conejillos de indias.

Días tediosos, estos navideños. De intentar respetar las tradiciones, pero de resultado descafeinado. Con los mismos platos de cada año, pero con menos comensales. Sin salir de casa para celebrar. Sin vestirse para la ocasión. Como somos. Si podemos celebrar, no valoramos la oportunidad. Si se nos niega, nos aferramos.

Y hoy llegan las uvas. A las 00:00h, desde la Puerta del Sol, como el año que fue, y donde intuyo se nos hará más difícil tragar la uva que representa a cada mes, por lo vivido. ¡Que digo! Las devoraremos con ansia, simbolizando así que lo pasado, pasado está, y encarando el 2021 con la esperanza que nos merecemos.

¡Y a mi que lo que me apetece es quemar algo! En vez de comer uvas, que también, encenderé alguna vela, quemaré incienso o prenderé la chimenea, donde algo que simbolice lo malo del año que dejamos atrás, quedará reducido a cenizas, el ambiente purificado y todo limpio y liviano para recibir un 2021 que nos renueve, por dentro y por fuera. Lo necesitamos. Lo necesito.

Agata Piernas

31/12/2020

España, sin ir más lejos.-

Lo que son las ideologías, que pueden hacer interpretar la realidad de maneras tan diferentes y opuestas como discrepantes sean las ideologías entre sí.

No digamos, cuando se trata de la interpretación de un texto, el constitucional, que ocupa el primer puesto en la pirámide normativa y es la columna vertebral del Ordenamiento Jurídico. Los resultados, Amén de discrepantes y opuestos, pueden llegar a ser catastróficos, si esas interpretaciones llevan aparejadas actuaciones concretas, más allá de la pura dialéctica.

En esas estamos en el país en el que vivo, al que adoro, pero del que hace algún tiempo solo pienso en emigrar. A modo de los aventureros americanos, más del norte que del sur, que se fueron buscar mejor fortuna cuando los zapatos les apretaban por el viejo continente. No lo haré. Ni intención tengo. Pero el juego que me da, me compensa de los sinsabores, sangre en ebullición, y miedo real que el posicionamiento del Gobierno me provoca.

Todo empezó con la pandemia y cómo gestionarla. Como llevar a cabo un confinamiento estricto para evitar la avalancha de muertes que se nos venía encima, por habernos pillado desprevenidos y ser noveles, al igual que el resto de los países desarrollados .

Y ahí, se empezaron apuntar maneras por parte del gobierno en el poder, gobernando por Decreto y adoptando medidas de muy dudosa legalidad, o al menos a mi me lo parecía.

Llegó la segunda ola de la pandemia o el principio de la tercera, según algunos expertos, y se pretendió seguir igual. Ahora en vez de en relación con la pandemia, cuya gestión fue delegada a las Comunidades Autónomas, él gobierno de la nación se dedicó o pretendió hacerlo, que veremos a ver cómo acaba, a poner patas arriba las instituciones. Que si la memoria democrática, que si el indulto para los catalanes secesionistas en prisión, que si el pésame a las familias de algún etarra fallecido, que si la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Y hasta ahí podíamos llegar. A politizar y manejar el órgano de gobierno de los jueces.
El nombrar Fiscal General del Estado, a la ex-ministra de Justicia, ya fue un aviso. En un gobierno que no tiene ni medida ni límites, que según alguna opinión docta, tiene matices de absolutismo democrático, eso sí.
La gente quiere sus instituciones, las de siempre, adaptadas a los tiempos, claro, pero con la seguridad y garantías que vivir en un estado social y democrático de derecho aporta. No se quiere la destrucción e implantación de cero de algo que sólo sus promotores saben que es eso, y que a los demás ciudadanos nos genera inquietud y desasosiego, cuando menos y a estas alturas, ya miedo.

Se está poniendo en juego la monarquia, el prestigio de la institución de tradición democrática elegida por todos los españoles en mayoría al votar la Constitución del 78. Y tantas cosas menos mediáticas…Pero es que además, con este ataque al órgano de gobierno de los jueces, se están poniendo en juego los dineros de Europa. Y eso, unido a lo otro, nos puede llegar a aniquilar como país.

No me apetece nada, que mis fantasías ante el dolor que me genera esta situación nacional, se cumplan sin salir de casa: entrar en un país nuevo que pretende ser construido sobre las ruinas del que ame.

Ana Padierna

15/ 10/2020

Nuestro nogal.-

Imperturbable al paso de los años.

En su rincón del jardín, echando y tirando hojas, al ritmo de las estaciones.

Tal vez, aumentando el volumen del tronco y la copa, muy lentamente. Casi imperceptible.

Viendo pasar generaciones.

Ese es nuestro nogal.

El único frutal que sobrevivió a la gran tala.

Y aún, no me explico por qué. Dada su carencia de frutos a lo largo del tiempo.

O tal vez si…

De mano del abuelo Pedro, vino de retoño al jardín. Un recuerdo de su pueblo, dónde los nogales que dan nueces, abundan. De otra ribera, de otro suelo, de otro sol que hace secano el terreno y el ambiente. Tal vez, recuerdo de sus tiempos tiernos, de infancia, adolescencia y juventud. Años mozos, conquistas y matrimonio. Vuelta a León, dónde criar los hijos y hacer funcionar el negocio. Ganarse la vida. Para dar estudios. Para tener algo ahorrado a la vejez.

Se fue. Y dejó mucho más que eso. Música escuchada en casa a diario con él, en la juventud. Su punto de vista sensato y firme sobre los acontecimientos cotidianos. Su misa diaria. Sus paseos. Sus amigos. Su boina negra. Respeto. Y su nogal, en el rincón del jardín, viendo pasar generaciones. Un nogal sin nueces.

Íbamos ya por la cuarta, y sus biznietos traviesos trepaban por su tronco hasta instalarse en sus primeras y fuertes ramas. Unos con más soltura, otros con ayuda. Unos imitando a otros. Todos, instalados en el recuerdo.

Agata Piernas

1/10/2020

¡VIVA ESPAÑA!

La lucha de poder que estamos viviendo en estos días, por parte de un Gobierno cuyo afán viene a ser imponerse e imponer su criterio por el medio que sea, está poniendo muy nerviosa a la ciudadanía, además de poner en entredicho y con ello debilitar, unas instituciones jóvenes, pero hasta ahora muy sólidas y eficaces en el cumplimiento de su función, constitucionalmente prevista y legislada.

Pone, a mi modo de ver, de manifiesto, la propia debilidad de un Gobierno, cuya defensa-ataque, ante sus ya innumerables errores, es “el yo más” porque para eso soy más alto, más guapo y además me han votado. Haciendo con ello de manera deliberada un cuestionamiento de todo aquello de lo que los españoles nos hemos sentido, y sentimos, tan orgullosos.

Nuestro Estado de Derecho, con sus separación de poderes, ejemplo a seguir por muchos estados emergentes o que simplemente cambiaban de régimen político, de gran eficacia y valor intrínseco durante años. Puesto en entredicho con un legislar por Decreto, y politizando la labor de Jueces, Magistrados y Fiscales.

Nuestras instituciones, que han brillado con luz propia hasta que han empezado a intentar emponzoñarlas desde el propio Gobierno, Presidente, Vicepresidente, Socios y sus respectivos partidos. Instituciones, que han demostrado su eficacia y justificado por sí mismas su existencia.

Obedeciendo todo a una estrategia urdida para llevar a cabo sus propias ideas políticas, más que a gobernar, eficazmente y para todos, están intentando aniquilar el Estado español, tal como lo conocíamos antes de la pandemia.

Por mi parte, no quiero creerme lo que leo, sobre que nos estamos convirtiendo en un país absolutista, pero mucho me temo, que si todo sigue in crescendo, no me va a quedar más remedio que morderme la lengua y rendirme a la realidad.

Quieren Madrid, quieren un Estado Republicano, piden perdón a terroristas y pactan con separatistas, a los que indultarán en breve por ser delincuentes políticos. Quieren tener su propia Ley de Presupuestos obviando a los partidos mayoritarios del Congreso.

Por cierto, la pandemia está en el transfondo. Pero habiendo echado balones fuera después de la primera ola, parece que ahora sólo interesa delegar a presidentes autonómicos y autoridades sanitarias la gestión de la segunda ola, para tener las manos libres y poder seguir, así, ganando terreno para el pedrosanchismo. Eso sí, reservándose el derecho de criticar y destruir las decisiones ajenas. Lo valoran como construir una nueva normalidad.

No se quiere una nueva normalidad creada por el Gobierno, se quiere una realidad adaptada a los tiempos que vivimos, que nos aporte, desde el Gobierno y las Instituciones, seguridad y tranquilidad a través de garantías que sólo ellos pueden prestar, dentro de la incertidumbre que este cambio, como todos, lleva intrínseco.

Lo que de vuelta, a cambio de nuestros votos ( la de la generalidad de los ciudadanos, motivo por el cual están en el poder, que hay que recordarlo) es intranquilidad y zozobra ante un mundo, el conocido, que parece que se derrumba a cada nueva noticia protagonizada por los políticos en el poder.

Yo soy española, y no quiero despertarme cada día sobresaltada, pensando en cual será la siguiente maniobra para desacreditar al país y sus instituciones, porque veo que no conduce a nada positivo que nos haga crecer como país, sino fragmentarnos y debilitarnos cada día más. Unidad de la base y fuerza creada por la unión de todos. No nos dejemos manipular una vez mas.

Agata Piernas

27/09/2020

Su pelo.-

Al inicio de su edad madura, todavía se miraba al espejo y se veía atractiva. Más atractiva incluso que a sus dieciocho años. Claro que en aquel momento la idea que tenía de si misma y de sus dones naturales era muy inconsciente y descuidada. Nada que ver con sus cincuenta y pico, donde la vida y su bagaje le habían dado ya muchas más pistas.

Si hubiera que confesar algo, confesaría que, a través de sus ojos, jamás se había visto como una mujer guapa, ni siquiera atractiva sino, más bien, una más del montón. Hoy no le quedaba otro remedio que ante si misma, y basándose en la imagen que le devolvía el espejo, entresacar las cualidades que objetivamente veía y valorarlas, para sí, y para hacerlas valer ante quién fuese.

Y su imagen captaba su atención al ser reflejada por el espejo, más que por sus encantos, ya conocidos, por el nuevo cambio que en su pelo, había empezado a tomar posiciones.

Siempre había tenido un buen pelo, objeto de admiración para algunas, y de comentarios para los ya innumerables peluqueros que aquí o allá, le habían peinado, cortado o teñido.

Las modas habían tenido que ver, pero también ( y sobre todo), la idea de no dañar más su cabello con amoniacos agresivos, secadores y planchas cada semana y también facturas elevadas, que ahora ya había decidido que no deseaba asumir.

Ir a la peluquería no le gustaba, le incomodaba profundamente estar sentada durante un largo rato, esperado que los productos hicieran efecto, y luego que la peluquera o peluquero, hicieran su trabajo. Incluso, aunque a la salida del local se viera más arreglada y guapa, no le compensaba. La sensación de agobio e inquietud, lo superaba.

Y fue aquel verano después del día de su santo-cumpleaños, cuando decidió no ir más a la peluquería a teñirse el pelo. Ya llevaba casi dos meses sin ir, y la verdad es que las raíces hacían acto de presencia, mostrando en su plenitud, y con pocas cortapisas y disimulos, sus cabellos blancos y canosos, que con el peinado adecuado, hacían, por novedosa y atrevida, atractiva su imagen ante el espejo. Esa era su novedad.

Al principio, fueron semanas de intensa vergüenza al mostrarse en público. El uso de pañuelos o cintas de pelo era habitual en ella. Prácticamente eludió el contacto social, por evitar mostrarse en público de aquella manera, que sería interpretada, sin duda, como falta de cuidado personal, por el contraste tan fuerte que suponía su color natural de pelo canoso actual y su pelo moreno, tal como había sido siempre, disimulando la evolución hacia blanco de su pelo a lo largo de los años.

Aguantaba, a pesar de que su carácter presumido, y ello le hacía tambalear los cimientos de su decisión. Ayer, sin ir más lejos, estuvo a punto de comprar tinte para arreglar esas canas. Una respuesta airada de su madre, a su solicitud de ayuda, le hicieron reafirmarse en su decisión. Y no se arrepintió. El resto del día se vió mona ante el espejo, a pesar que su peinado hacía muy evidentes sus raíces de casi tres centimétros.

Ya dudaba, si cortarse el pelo corto, corto, para que ya creciese según su nuevo color, o dejar crecer las raíces hasta poder hacer un corte de pelo algo más elaborado. Lo que le asustaba, el gran contraste que había entre los restos de su antiguo color artificial y el nuevo crecimiento canoso del cabello, y la sensación de falta de cuidado, que no de higiene, de su imagen, ya no sólo en familia, sino también socialmente.

Pero la decisión estaba tomada y había decidido ser consecuente. Le quedaba por delante un otoño-invierno casi de confinamiento, en el campo, donde usar gorros y boinas era, aparte de necesario y común, un buen motivo para ocultar su creciente cabellera blanca, evitando comentarios que no siempre le apetecía responder.

Estaba deseando que la primavera llegase y con ella un corte de pelo donde sanear su melena para así, completar el cambio.

Ágata Piernas

16/09/2020